* Orilleras en Arica

Arica 3 de julio 2025

Siendo las 12:00 horas nos reunimos con Alexia Ribera, presidenta del Sindicato de Orilleras, acompañadas por la concejala Dolores Cautivo y la CORE María José Victoriano.

Lo primero que llama la atención es el nombre del sindicato: “Sindicato Independientes de Buzos y Pescadores de Orilla y Conexos”. Alexia nos explica que solo pudieron organizarse bajo esa denominación, sin que se reconociera plenamente la realidad de su trabajo en las orillas del mar. Llevan tres años como sindicato y, para nosotras, fue un descubrimiento conocer esta realidad.

Al preguntar qué hacen las orilleras, nos relatan que la costa es muy fructífera gracias a la arenilla negra. Ellas trabajan recolectando choritos y piures: “Desgranamos los piures, los procesamos y hacemos comidas que vendemos; de eso vivimos, del día a día”. Sin embargo, cuando Sernapesca establece vedas, no pueden vender nada. Por ejemplo, el pulpo solo se puede trabajar en enero. A pesar de tener todos sus papeles al día y reconocidos, enfrentan constantes obstáculos.

Antes trabajaban en la Isla del Alacrán y en las Cuevas de Sota, pero las pesqueras intervinieron esos espacios, cortando la fuente laboral tanto para ellas como para los buzos. Llevan seis meses sin poder trabajar allí y recién ahora las autoridades acceden a recibirlas. La situación es crítica: “No hemos podido pagar nuestras cuentas de luz, agua, arriendo; se nos acaba el gas y nos vemos obligadas a buscar cualquier trabajo para poder comer”.

El gobierno nunca les ha otorgado un bono de emergencia, lo que consideran profundamente injusto. En Arica, las orilleras abastecen de pescados y mariscos a la población: son alrededor de 150 familias, donde los hombres son buzos y las mujeres orilleras. Antes contaban con carné de recolectoras con código de pescadoras artesanales, pero con la Ley Longueira de 2003 perdieron ese reconocimiento.

Los buzos trabajan con sus propias herramientas, como cucharas, y mantienen viva la cultura chinchorro, transmitida de generación en generación. Sin embargo, enfrentan graves problemas ambientales: la industria Golden Omega y Corp Pesca contaminan el mar, afectando la salud de los trabajadores, que sufren alergias y enfermedades.

Las orilleras no tienen seguridad social ni cobertura frente a accidentes laborales. Por eso, la discusión sobre la modernización de la Ley 16.744, que contempla un pago especial del 1% del ingreso mínimo a través del ISL, les trae una luz de esperanza. Alexia incluso grabó un video para dar a conocer la realidad de las orilleras y visibilizar su trabajo